Errabundo

Errabundo

Errabundo

La serie “ERRABUNDO” tiene su origen en el tema amplio que es la ciudad y concretamente en el tema de los mapas. A raíz de derivas, ejercicios realizados para observar desde un punto de vista artístico con enfoque distinto a la visión y percepción cotidiana una zona de la ciudad .
Esa obra se crea con tiras de tela , formando varios núcleos y caminos enrollándose y doblándose sobre si mismo casi infinitamente, proponiendo un camino que puede recordar un laberinto o el recorrido de alguna acción de errabundear (errabundo: que va de un lugar a otro sin destino fijo).

Cartografía papel

Cartografía papel

Cartografía papel

La publicidad en carretera es un residuo efímero de la sociedad de consumo. Con el tiempo, las capas de papel se acumulan en las vallas, creando yuxtaposiciones donde cada mensaje nuevo oculta, pero no borra, al anterior. Mi proceso consiste en rescatar este material y, mediante el pliegue, acentuar esa superposición. Así, convierto la información invisible en una huella física que se acumula y sobrevive.

Cartografía escayola

Cartografía escayola

Cartografía escayola

El uso de escayola permite de hacer visibles las huellas invisible , un concepto importante en la obra en general. Al mismo tiempo este material aglutinante, mineral y matérico complementa un discurso sobre la fragilidad, el territorio y la sedimentación del tiempo

Cartografía de un instante (N340, MALAGA -ALMERIA, km 172)

Cartografía de un instante (N340, MALAGA -ALMERIA, km 172)

Cartografía de un instante (N340, MALAGA -ALMERIA, km 172)

«El plástico de los invernaderos andaluces, ahora roto y sucio, carga con el peso de su intensa vida útil. Degradado por el sol y el viento, este residuo es desechado para sostener el ritmo de consumo actual. Sin embargo, sus grietas y huellas cuentan historias, trazando mapas y laberintos invisibles que recorren el paisaje costero.»

Espacio inventado

Espacio inventado

Espacio inventado

«Espacio Inventado» es una columna de aire atrapada por la voluntad del metal. En esta obra, los cubos no descansan sobre la tierra, sino que parecen flotar en un equilibrio precario, desafiando la gravedad de lo cotidiano. Es una escalera hacia ninguna parte o, quizás, hacia el interior de uno mismo.
La transparencia del alambre permite que la obra habite el lugar sin invadirlo, creando un juego de sombras que se proyecta sobre la pared como un eco de la estructura real. Aquí, el espacio no se ocupa, se inventa; se delimita lo inexistente para recordarnos que la imaginación es la única herramienta capaz de construir mundos sobre la nada.