Dislocación
Dislocación
Un solo cubo basta para contener el vacío. En «Dislocación», la geometría se vuelve orgánica y el descarte se hace joya. El alambre oxidado dibuja una jaula que, lejos de aprisionar, protege una transparencia herida por el tiempo y el trabajo.
Es una arquitectura del residuo que respira. El plástico, translúcido y denso a la vez, filtra la luz como una piel antigua, recordándonos que incluso lo que ha sido desechado conserva la capacidad de proyectar una sombra elegante y un resplandor propio.