Dislocación

Dislocación

Dislocación

Un solo cubo basta para contener el vacío. En «Dislocación», la geometría se vuelve orgánica y el descarte se hace joya. El alambre oxidado dibuja una jaula que, lejos de aprisionar, protege una transparencia herida por el tiempo y el trabajo.

Es una arquitectura del residuo que respira. El plástico, translúcido y denso a la vez, filtra la luz como una piel antigua, recordándonos que incluso lo que ha sido desechado conserva la capacidad de proyectar una sombra elegante y un resplandor propio.

Contraespacios

Contraespacios

Contraespacios

«Contraespacio» es el registro de una explosión silenciosa. Aquí, el alambre ya no busca contener el aire en cubos, sino que se despliega en formas curvas que parecen desprenderse de un núcleo invisible. Es una obra sobre la unidad y la separación: un círculo que, al romperse, revela la belleza de sus fragmentos.
Los espacios vacíos entre las piezas son tan importantes como el metal mismo; son las grietas por donde respira la obra. Al prescindir de los plásticos, la luz atraviesa la estructura sin obstáculos, creando una danza de líneas que sugiere que todo lo sólido está, en realidad, hecho de intervalos y pausas. Es un mapa de lo que queda cuando decidimos soltar el centro.

Confluencias

Confluencias

Confluencias

Esta pieza titulada «Confluencias», utiliza plásticos reciclados de invernaderos andaluces para explorar la geometría y la transparencia. A través de cubículos moldeados con alambre oxidado, la obra otorga una nueva dimensión estética a materiales industriales descartados.

Laberinto

Laberinto

Laberinto

La obra se despliega como una espiral orgánica que parece succionar la mirada hacia su centro. Al estar construida con residuos de invernadero, la transparencia original del plástico se vuelve opaca y densa, simbolizando cómo un sistema productivo puede convertirse en un laberinto sin salida para el territorio y quienes lo habitan.

Un mapa de huellas
Cada pliegue en la escultura es una calle invisible de ese mapa de impacto ambiental que ahora queda expuesto en la pared, lejos de la rambla donde fue hallado.

Garbeo

Garbeo

Garbeo

El baile de lo que sobra

«Garbeo» es el plástico que ha aprendido a ondular. Tras una vida de sol y quietud en los campos de Andalucía, la materia se libera de la línea recta para dibujar una danza sobre la pared.

El alambre ya no aprisiona; ahora acompaña un flujo que recuerda al viento o al curso de un río seco que vuelve a la vida. Es una obra que celebra el vagabundeo de la mirada a través de sus transparencias veladas, demostrando que incluso el material más humilde puede encontrar su elegancia en el movimiento y su libertad en el espacio.