Receptáculo

Receptáculo

Receptáculo

Estas torres no están hechas de mármol, sino de esfuerzo y descarte. En esta pieza, Sabina Huber transmuta el residuo en luz, creando columnas translúcidas que parecen sostener el techo de una catedral industrial invisible.

La luz que emana de su interior convierte el plástico en una superficie pictórica llena de matices, donde el óxido del alambre y las cicatrices del material narran una historia de sol y tierra. Son presencias silenciosas que iluminan el pasado de los cultivos del sur, recordándonos que incluso lo que ha sido abandonado puede alzarse con dignidad y convertirse en un refugio de belleza.