Halita
Halita
En «Halita», la geometría se vuelve leve. Los cubos, que antes se apoyaban firmes, ahora flotan
y giran, recordándonos la formación de la sal en su estado más puro y geométrico. Es una
estructura que respira y se desplaza. El plástico, que una vez retuvo el calor del suelo
andaluz, ahora atrapa el aire de Passau en un baile lento de transparencias. El alambre no solo
define el volumen, sino que traza los ejes de un cristal suspendido que, al menor roce del
viento, reescribe su forma y su sombra en el espacio. Una metamorfosis donde el residuo se
eleva y el peso se vuelve susurro. “Halita» hace referencia a la sal de roca. La estructura
cristalina de los cubos y el tono translúcido del plástico de invernadero evocan la formación de
cristales salinos, conectando la materialidad industrial con los procesos geológicos naturales.
y giran, recordándonos la formación de la sal en su estado más puro y geométrico. Es una
estructura que respira y se desplaza. El plástico, que una vez retuvo el calor del suelo
andaluz, ahora atrapa el aire de Passau en un baile lento de transparencias. El alambre no solo
define el volumen, sino que traza los ejes de un cristal suspendido que, al menor roce del
viento, reescribe su forma y su sombra en el espacio. Una metamorfosis donde el residuo se
eleva y el peso se vuelve susurro. “Halita» hace referencia a la sal de roca. La estructura
cristalina de los cubos y el tono translúcido del plástico de invernadero evocan la formación de
cristales salinos, conectando la materialidad industrial con los procesos geológicos naturales.